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6. Textos completos de Josep Maria Jujol

 

Transcripción literal de los escritos del propio Jujol citados en la tesis, según el texto castellano publicado en:

 

Carlos Flores / Josep Maria Jujol (hijo), La arquitectura de J. Mª. Jujol, Barcelona, Editorial La Gaya Ciencia, 1974.


 

1. Sobre la primera iglesia de Vistabella

 

Fuente original: «L'església primera de Vistabella», Lo Missatger del Sagrat Cor de Jesús, n. 381, Barcelona, marzo de 1923. El texto que sigue es la versión castellana, abreviada, publicada por Flores y Jujol (hijo) en 1974; omite las secciones 1, 2, 12 y 13 y la salutación final del original. Leer el texto catalán completo →

 

Han pasado más de cien años y Vistabella ha hecho escuelas propias, provisto algunas necesidades materiales, y como empresa mayor se reservó para hacer una iglesia.

 

No es cosa corriente hacer la primera iglesia de un pueblo; sustituir o reformar la existente se da con frecuencia, pero hacer iglesias nuevas es cosa de los viejos tiempos.

 

Hacer una iglesia es trabajo de ángeles, según las visiones de los profetas (Zacarías, cp. 2, con comentario de Rupert Abad; Apocalipsis, etc.). ¡Cuánto gozo, pues, para los buenos vecinos de Vistabella que se unieron con tal fin, siendo alma del proyecto el propietario don Pere Mallafré y gran factor mosén Joan Llobet, señor párroco de La Secuita, metrópoli de Vistabella! Como un buen padre con sus hijos, los reunió, los condujo al Arzobispado, hizo renuncia de cuantas oposiciones pudiera haber por su parte; ayudó con su dinero y su acción de padre y hasta de obrero (yo lo he visto sujetando la soga de la polea de la obra, ayudando a trasladar unos tablones); hombre verdaderamente apostólico.

 

Los vecinos decían a Mallafré: —Usted tendría que hacernos la iglesia. Y él dio esta sabia respuesta: —Aunque pudiese, no la haría; conviene que sea obra de todos, quiero que todos ayuden.

 

Y así fue cómo Mallafré buscó arquitecto, recayendo la elección en mi persona; redactados los planos indispensables para concertar todos los elementos de la obra (hasta los límites que puede prever el dibujo), buscaron un maestro de obras. Fuimos tanteando y, por fin, el Sagrado Corazón de Jesús nos envió a nuestro hombre: Josep Brulles y su hijo Ramon; y hay que decir: lo han hecho a la perfección.

 

En las obras se aplicó la prestación personal; jornales de peón y de carro los han ganado los amigos que el Sagrado Corazón tiene en Vistabella.

 

El propietario del Mas de Mercader, cercano a las obras y a su mismo nivel, ofreció un apilamiento de piedras que poseía, tantas como hubiésemos de menester; buen bocado dimos al montón que parecía una muralla.

 

La piedra se encuentra trabajando y plantando la viña; la apartan y amontonan, formando márgenes en las tierras y las admirables barracas de bóvedas en seco o, por el contrario, pedregales amontonados como depósitos provisionales. Son calizas y, como formadas que están entre la tierra, no forman parte de rocas mayores, sino elementos unitarios que contienen capas superpuestas que aparecen, una vez rotas, en forma concéntrica; en ellas dos dimensiones dominan y, por tanto, son planas. Las hemos usado a modo de ladrillos, de los que hemos ahorrado muchos miles, haciendo paredes, arcos, cresterías, canales o gárgolas y dinteles para cubrir pequeños espacios.

 

En el lugar elegido surge en seguida, casi a flor de tierra, la entraña rocosa de nuestro campo tarraconense. Bien eligió el Sagrado Corazón la cima de esa montaña enterrada: nos sirvió de cimiento.

 

Con qué conmovedora sencillez fue bendecida la primera piedra. El señor rector, revestido y asistido de las personas indispensables, bajo la bóveda del sol y en medio de la absoluta quietud de los campos, con el ritual en una mano y el hisopo en la otra, pidió la bendición de Dios para aquel rústico castillito de piedra que nacía dedicado al Sagrado Corazón del Hijo…

 

Como en las iglesias medievales, su aspecto exterior es el resultado justo de la construcción y se embellece por la buena forma dada a los elementos que la integran, reducidos a los precisos. Las paredes, de mortero de cal, y no de barro, como por allí se acostumbra; de este modo se evita el rebocado y tiene un aspecto más firme. Las bóvedas son de gruesos de rasilla; los pilares simplemente de ladrillo; por cristal en las aberturas, piedra de luz, alabastro de Sarreal.

 

La iglesia es un cuadrado. Contiene cuatro pilares: de ellos, como las palmas, arrancan todos los arcos y a sus espaldas cargan las bóvedas escalonadas en altura, que las presiones se transmiten hasta el suelo sin medios correctivos del sistema usado en la construcción (como serían los arbotantes, pináculos, etc.). Los arcos en planta determinan figuras cuadradas las más, y unas pocas triangulares, y como sea que los arcos resuelven los rompimientos de superficies de las bóvedas, éstas quedan lisas y prestas para la decoración, lo cual impediría el rompimiento excesivo, aparte de que exigiría un mayor número de elementos auxiliares.

 

Así fue en el gótico, especialización sistemática de algunas soluciones del bizantino. Así en la práctica hemos venido a creer más bien las voces de esta matrona oriental, la Arquitectura Cristiana bizantina, que es el tronco del árbol de familia, en cuyas ramas florece el románico y, de éste, el gótico.

 

Aquellas superficies lisas de las bóvedas nos servirán (si Dios quiere que terminemos con bien esta pequeña obra) para hacer sencillas pinturas a la cal, de vivos efectos, imágenes voladoras de ángeles entre estrellas al amparo de estas palabras: Gloria Patri, et Filio et Spiritui Sancto.

 

No me atrevo a hacer la descripción completa de la obra para no fatigar al lector, pero diré que tiene nave principal y tres capillas (con la mayor), una nave pequeña para dos confesionarios, sacristía, almacén y excusados, y día llegará en que, sobre la sacristía, construiremos la casa rectoral.

 

El tejado es doble: uno, de bóvedas, que sostiene y limita, a la vez, la masa de aire interior; el otro, un enlosado apoyado en la anterior, sufre el frescor de las humedades, escurre las aguas y recibe directamente los cambios de frío y calor ambientales, quedando entre uno y otro una cámara de aire aislante. El salitre no oxidará las bóvedas, destruyendo la decoración, como sucede en la bellísima Catedral de Barcelona que, a la espera de la segunda techumbre, ha perdido las espléndidas coronas de follaje que rodeaban las claves de las bóvedas mayores.

 

Explicar toda la obra requiere una larga conversación; solamente añadiré que sobre la bóveda más alta (entre los cuatro pilares) se asienta el campanario, formado por dos paredes de figura triangular aguda que enlazan bajo una cruz de piedras a gran altura. Por encima de los algarrobos y desde parajes insospechados, se ve blanquear la aguja de la nueva iglesuela del Sagrado Corazón de Jesús, frente al celeste cielo del Campo, el más azul y hermoso de toda Cataluña.

 

La iglesia está hecha, y dentro de poco en ella se adorará al Sagrado Corazón. Como siempre, el León de Judá ha vencido.


 

2. Sobre el Palacio del Vestido de la Exposición Internacional

 

Fuente original: El Imán, Barcelona, diciembre de 1929, núm. 82. El Palacio del Vestido, descrito por su arquitecto.

 

El Palacio del Vestido, en la presente Exposición Internacional de Barcelona, situado en la manzana de edificación delimitada por la Avenida de la Reina María Cristina, Plaza de España, calle de las Cortes, calle de Méjico y la androna que aísla la fábrica de vidrio ingerida en el recinto de la Exposición (aunque ajena a la misma), se destinaba en principio a la Pedagogía, Higiene e Instituciones Sociales, elevado fin, complejo y evocador.

 

El solar mide unos seis mil metros cuadrados y el edificio ha costado ochocientas mil pesetas.

 

Firman el proyecto los arquitectos José María Jujol y Andrés Calzada, profesores ambos de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona.

 

La suma irregularidad del solar (una especie de L muy asimétrica y con gran variedad de ángulos falsos) exigió un valiente rasgo de ingenio para su aprovechamiento, que se hizo distribuyendo el edificio en dos grandes salas provistas de exedras, la mayor en ambas cabezas, la menor a la mitad de su largo, y ellas en contacto con otra sala intermedia y circular (cubierta en cúpula) e intercalada entre exedras que son expansión de una galería porticada que bordea la Plaza de España y termina por sus dos extremos en una torre. La cubierta es de madera, de forma cilíndrica en las salas largas y de cúpula esférica en la rotonda, de trece metros de diámetro, provista de cupulín o linterna. La sala mayor del edificio, limitando con las calles de Cortes y Méjico, tiene salida a una hermosa terraza con pérgolas y un bellísimo rosetón de grecas intercalado en el solado de baldosas.

 

Para más agravar las dificultades que ofrece su edificación, este solar tiene un desnivel de cinco metros de un extremo a otro, lo que obligó a hacer los cimientos en pozos y grandes arcos, y junto a las calles de Cortes y Méjico a disponer un gran local para sucursal de Aduanas y depósito de embalajes.

 

En este edificio, a causa de su perímetro poligonal, y con un extenso ángulo entrante por la parte posterior (contra la androna citada), resulta muy grande la cantidad de fachada con relación a la superficie contenida, lo que da por consecuencia un empobrecimiento de presupuesto por la construcción más dispendiosa de esta clase de muros y su enorme extensión.

 

El alarde arquitectónico en esta obra es, por lo ya expuesto, audaz e ingenioso. Los muros son huecos y con perpiaños atravesados que reúnen ambas caras; las cubiertas, como se ha indicado, son de madera sobre arcos de leño, y de esta estructura que se ostenta sin disimulo alguno, se saca partido para su decoración por recuadros, como casetones reunidos por la pintura en unidades de mayor escala que la que espontáneamente proporciona la construcción de tan modestos medios. En la sala principal (que contiene la salida a la azotea) y que se suponía dedicada a la Pedagogía, sobre el arco de la exedra mayor, que recuerda las romanas basílicas, campea un medallón colorido con la suave y majestática imagen del Maestro de los Maestros, Cristo Jesús, que bendice con su diestra, y con la siniestra mano muestra el Evangelio abierto por la página en que se declara su función magistral EGO SUM LUX MUNDI, al modo del PANTOCRATOR de las aludidas basílicas; pintura mural de mano del infrascrito.

 

En las exedras del pórtico se contienen sendas estatuas bronceadas: la Pedagogía, representada por un venerable anciano (San José de Calasanz, insigne pedagogo aragonés, fundador de las Escuelas Pías), que da lección de lectura a un niño, vestidos ambos fantásticamente a la manera romana; el niño lleva al cuello la BULLA AUREA (atributo infantil de la época) y su maestro usa el traje talar (túnica y toga). La otra estatua, armada de lanza y escudo, representa el Derecho, fundamento común de las instituciones sociales (recuérdese siempre la primera destinación del edificio). La imagen de la Ciencia del Derecho, ampliación de un modelo clásico, fue ejecutada por el escultor Viladomat, y la de la Enseñanza o Pedagogía es de Salvador Martorell, según dibujo original del arquitecto infrascrito. Las dos estatuas descritas miden cinco metros de alto, sobre pedestales de 1,50 metros, que, respectivamente, llevan los epigramas: DOCET (enseña), JUS (el Derecho).

 

Corre a lo largo del muro de fondo del pórtico hipóstilo una magnífica faja azul en que se mueven figuras de clara entonación, bordeadas de una línea fosforescente blanca: Son escenas referentes a la Pedagogía, a la Higiene y a las Instituciones Sociales, cuya declaración por inscripciones epigramáticas (no se ejecutó) debía hacerse en doble texto: griego y latín. Por las mudanzas del nombre del edificio, tampoco se inscribió en el friso arquitectónico que corre en lo alto sobre la columnata la destinación del Palacio. (Primero de la Pedagogía, Higiene e Instituciones Sociales, luego del Trabajo, ahora del Vestido.)

 

El estilo arquitectónico adoptado es el toscano o romano dórico, en armonía con el colateral, previo acuerdo entre los arquitectos.

 

Los lienzos del muro exterior debían exornarlos estucos de graciosas fantasías, así como coronar ambas torres por grandes y magníficos grupos de escultura, representando corpóreamente los escudos de la ciudad (Torre izquierda) y de la nación (derecha del espectador).

 

El FASTIGIUM de Barcelona se formaba del escudo circular romano o CLIPEUS acompañado del casco con su crinera, la LORICA (coraza) y la piel de león y la CLAVA, atributos hercúleos aludiendo a cierta fábula de la fundación de nuestra amada ciudad. El de España se componía de la esfera terrestre supeditada al león y la cruz aspada de San Andrés, significando la fortaleza (Andreas, en hebreo, equivale a Fortissimus, en latín), así se ostentaba en las banderas de los valientes tercios de Flandes. Las divisas PLUS ULTRA, NON PLUS ULTRA, hubiéranse grabado en sendas filacterias arrolladas a los pináculos tronco-piramidales, que existen en los ángulos del cornisamento de las torres, por alusión al paso del Estrecho de Gibraltar, desde Colón y antes del genial descubrimiento.

 

Es indecible lo que empobrece nuestro edificio la supresión de estos grupos escultóricos, amén de unos bellos y grandes remates con farolas en las altas cumbres de las salas y sobre la cúpula central un farol crucífero mandando rayos de luz en diversas direcciones, oficio de la Enseñanza, interpretación del citado texto: LUX MUNDI.

 

El trazado de la planta por arcos circulares y rectas en contacto de ellas, deja una serie de triángulos (inadvertidos para el que visita el monumento). En ellos se alojan los servicios indispensables de necesidad, aguas, guardarropa (con acceso desde el pórtico), electricidad, escalera de subida a las cubiertas, telefonía, etc.

 

Con el decorado pictórico súplense las molduras y capiteles con grecas de vistosos colores alternados, atrayéndose la atención a determinados lugares y satisfaciendo la visita del contemplador.

 

Es muy atractivo el efecto nocturno del pórtico, pues las abundantes luces dejan entrever la magnífica faja de pinturas, cuyas figuras miden cuatro metros, y las grandes concavidades de las bóvedas en rincón de horno de las exedras, cobijando cada una su doble puerta y entre ellas y bajo su abrigo las dos estatuas mentadas, y atravesando este clásico y riquísimo fondo la sombra inmensa de las columnas, de once metros de alto, vistas al contraluz.

 

Para contemplar este edificio hay determinados puntos de vista principales desde los cuales el efecto es mayor. Uno de ellos es el de la calle de las Cortes, cruce con Castillejos: la mole ingente de los varios cuerpos con la cúpula y en primer término el pergolado de la terraza, dan idea de la grandiosidad, más aún del concepto que de dimensiones, de la obra. Desde las vallas de entrada a la Exposición, frente a este Palacio, se presenta (salvando las distancias) el efecto de la columnata berniniana (alúdese con todo respeto a la celebérrima Plaza de San Pedro de Roma, jamás igualada). Asimismo, la vista oblicua de conjunto, desde la Avenida de la Reina Cristina, con la puerta lateral y la torre angular de Barcelona en primer término y la columnata que escorza su cóncava curvatura, dilatándose hasta la torre de España, convergiendo a lo lejos las circunferencias paralelas del entablamento en contraste con los galbeados perfiles verticales del fuste de las columnas.

 

Desde el interior tiene bella perspectiva la vista de cualquiera de las salas extremas desde su opuesta al través de la sala circular.

 

El ingenio desplegado en la planta del edificio ha sido elogiado por la Dirección técnica de la Exposición en un comunicado oficial en que dice, hablando del mismo: "de planta admirablemente resuelta".

 

Este edificio, como tantos otros del actual certamen, es de los llamados provisionales, o sea destinados a ser demolidos cuando lo tenga a bien el Excmo. Ayuntamiento; sin embargo, cuidando de la conservación de las cubiertas, puede durar indefinidamente. El Palacio en cuestión se presta mucho, si perdura, para conferencias, pequeñas exposiciones de Bellas Artes o monográficas, festivales, etcétera, ya por tener entrada directamente por la Plaza de España, ya por su distribución interior en salas de, relativamente, moderada, capacidad.

 

Finalmente: éste realizado, es el proyecto segundo; el primero era en esencia parecido, pero mayor el fasto y más aguda la originalidad.


 

3. Sobre la fuente monumental de la Plaza de España

 

Fuente original: descripción escrita por Jujol para una publicación de la época. La edición de 1974 no precisa el título ni la fecha de esa publicación.

 

La teoría de su forma es el triángulo equilátero, es decir, que su base es triangular, pues así da frentes y vértices a las vías principales que afluyen a la gran Plaza, cruzándose en ella por ángulos muy variados.

 

El centro del monumento es el punto cruce de los ejes de las magnas calles Cortes y Avenida de América y Paralelo (este último con una desviación de cincuenta centímetros).

 

La ordenación de elementos es ésta: un gran monumento central a cuyo pie se agrupan tres monumentos satélites que cobijan sendas fuentes públicas en los vértices cortados del gran triángulo curvilíneo de estilobato de caras cóncavas. Los pequeños monumentos están centrados en los paseos laterales de la calle de Cortes, así como el central preside la calzada media de dicha calle.

 

El conjunto monumental de la fuente está inscrito en una circunferencia de cuarenta metros de diámetro y la acera que lo circunda es una corona anular cuyo diámetro exterior mide setenta metros.

 

Se sostiene el cuerpo central, cuyo peso previsto es de mil toneladas, sobre una gran plaza armada que a modo de viga inmensa los suspende sobre la estación de los Ferrocarriles Catalanes, situada exactamente en medio de la Plaza.

 

Sobre el gran estilobato aparejado a modo de un gran muro antiguo y coronado por una potente cornisa carga un basamento por hiladas de almohadillado rústico y muy saliente con profundos filetes señalando las juntas y coronada por una voladiza cornisa romana constituyendo el pie del monumento central.

 

……… (falta una hoja del manuscrito).

 

Adaptados a las caras del estilobato hay tres grandes estanques ………

 

Un hombre atlético rodeado de jóvenes representa al Ebro, aludiendo al antiguo Mare Nostrum, el Mar Mediterráneo, el río cauce de la expansión romana por España y sus afluentes.

 

Del Océano Atlántico están el Tajo y el Guadalquivir, dos ancianos con su corte de jóvenes afluentes.

 

Los pequeños ríos del Cantábrico forman un grupo de adolescentes muy gracioso.

 

Estas agrupaciones de figuras miden seis metros de alto. De las ánforas y demás accesorios que soportan las figuras manan chorros de agua que se reúnen en tres cascadas cayendo a toda la altura del pedestal sobre la piscina triangular que recubre el estilobato o basamento corrido y desde el cual las aguas de dichas cascadas, aumentadas por las que los surtidores que desde los tres estanques bajos emanando de las abiertas fauces de enormes saurios de bronce (obra de Llobet), saltan oblicuamente a lo alto de dicha piscina y juntas se precipitan en moles enormes desgreñándose en magníficas cabelleras que penden y saltan de seis vertederos, grandes losas semicirculares de mármol atrevidamente suspendidas sobre los estanques.

 

En las esquinas del cuerpo central, tres columnas corintias que miden once metros, ayudan a sostener el cornisamento y están dedicadas a la Religión, las Artes y al Heroísmo, tres ideales españolísimos. Por ellas se arrollan filacterias que sostienen cartelas en que se lee en letras de bronce los nombres celebérrimos de San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, Beato Ramon Llull, Gaudí, Cervantes, Camöens, Isabel la Católica, Jaume I, Colón, cada nombre en su lengua nativa.

 

En el friso del entablamento superior del cuerpo central debía inscribirse en letras de bronce un himno de gloria al Divino Hacedor, la fecha de la Exposición y el nombre de las autoridades en aquel momento histórico gobernantes.

 

Superando a todo el Monumento a modo de ático se apoya sobre el cuerpo central un cimacio circular que sostiene un gran brasero de bronce en que, por medio de una armazón de hierro forjado, se compone una pyra de leña (de tres metros cúbicos) que con sus poderosas y ardientes brasas significan el sacrificio constante de España por extender la civilización.

 

El monumento es practicable y se puede cómodamente recorrer el interior hasta llegar al hueco de la misma pira terminal. El vano interno del primer basamento o estilobato en cuyas fachadas se abren seis puertas de cobre y varias ventanas con fuertes rejas a la romana contiene el gran cuarto de máquinas, triángulo vastísimo de cincuenta metros de lado, en que tres potentes grupos de bomba centrífuga y motor de doscientos cuarenta caballos desarrollan el penoso esfuerzo de levantar hasta la altura de las estatuas el agua necesaria para alimentar todos los juegos por medio de un tubo de hierro de setenta centímetros de diámetro alojado verticalmente en el eje mismo de la obra, subdividiéndose en ramales convenientemente.

 

Los tres pequeños monumentos que en los vértices de los triángulos acompañan al principal ostentan estatuas de bronce según el plan y el argumento trazado por el arquitecto y son obra de los ínclitos hermanos Miguel y Luciano Oslé. Representan la Navegación, la Salud Pública y la Abundancia, que son frutos y mercedes de las aguas.

 

La acera, cuyo ancho en conjunto, según se deduce de lo dicho al principio de este artículo, es de quince metros, compónese de tres zonas: la principal más alta para paseo en medio y a diez metros de anchura es una corona circular que debía solarse con mosaico romano con tritones y náyades sobre caballos marinos en mármol negro y amarillento. La extensión destinada al tráfico ordinario es una cinta de dos metros de basalto negro con ladrillo incrustado y mármol blanco, así pues es de las mayores condiciones de durabilidad. La interior, cuya figura está determinada por la circunferencia interna de la corona media y el contorno quebrado de los estanques, es más profunda y su pavimento es de estrellas de guijarros negros de las playas de Tarragona con centros de mármol. Todo el monumento está construido con mármoles finos, parte de ellos pulimentados extraídos de canteras de la provincia de Tarragona principalmente y de la de Gerona, de piedra volcánica (granítica) de La Roca del Vallés y de la región costeña de la provincia de Barcelona (Cabrils, etc.).

 

En las tres esquinas del basamento están sendas proas de navío en piedra soportando grandes farolas de bronce por grupos de tres y análogamente en las esquinas sobre cornisa del cuerpo central.

 

La altura de este cuerpo principal es de veinte metros; treinta con la pira terminal.

 

Seis cartelas de piedra al pie del monumento llevan el epígrafe en grandes caracteres: S.P.Q.B., o sea el título de propiedad pública, fórmula descriptiva del poder erigente Senatus Populusque Barcinonensis, el Senado o Ayuntamiento de Barcelona y el Pueblo a la vez, o junto con el Pueblo. Por la misma razón fue inscrita en el siglo XVI esta bella divisa de buena unión entre el poder popular y sus administrados en la puerta del histórico Salón de Ciento del Palacio Municipal.

 

El conjunto descrito constituye un himno de Gloria a España con motivo y recuerdo de nuestra Exposición.

 

Doce bancos de piedra semicirculares de diámetro cinco metros debían establecerse en las orillas del ángulo central de mosaico ya dicho al hablar de la acera y otros seis circulares y de mármol de Italia en las cuñas curvilíneas de la zona interior de la acera; sólo estos últimos están construidos.

 

Del medio de la concha que forma el fondo de los estanques con sus graciosos gallones emergían sobre las azuladas aguas de los estanques sendos pedestales en que debían colocarse otros tantos grupos escultóricos de bronce de argumento virgiliano (proyectados y titulados por el arquitecto): Pax campus colit (la paz cultiva los campos), Bucolica poessis (poesía del campo) y Vindemiae gaudia (goces de la vendimia) que se hubieran encargado a los escultores Llobet, Ridaura y S. Martorell


 

Nota sobre esta transcripción

 

  • El texto reproduce literalmente la edición de Flores / Jujol (hijo), 1974, incluyendo su puntuación y sus grafías (Camöens, Bucolica poessis, La Roca del Vallés, Josep Brulles, Mas de Mercader, alabastro de Sarreal). Se han omitido únicamente las comillas angulares de continuación del original impreso.

 

  • La laguna señalada en el texto de la fuente —(falta una hoja del manuscrito)— es una indicación de los editores: falta una hoja del manuscrito del propio Jujol, no del ejemplar consultado.

 

  • El escrito sobre Vistabella se publicó originalmente en catalán; el texto aquí recogido es la versión castellana publicada en 1974.

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